Cambio Climático

Uno de los grandes desafíos de la humanidad será prepararse para afrontar de manera adecuada los efectos del cambio climático y la intensificación de los eventos hidrometeorológicos extremos que, en la mayoría de los casos, implican condiciones adversas en detrimento de la calidad de vida de gran parte de la población mundial, especialmente la de los países menos desarrollados. 

En lo últimos tiempos, a los riesgos habituales derivados de eventos climáticos se le suma otro factor de amenaza proveniente del cambio climático. Este proceso, cuyo origen se remonta al inicio de la revolución industrial hace cerca de 150 años, es el resultado del aumento en la concentración de ciertos gases en la atmósfera, entre ellos, los denominados Gases de Efecto Invernadero (GEI) (principalmente dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O)) derivados de actividades humanas vinculadas principalmente con el uso de combustibles fósiles (generación de energía, transporte, industria) y el cambio en el uso del suelo.
 
La acumulación de GEI en la atmósfera potencia un efecto que existe naturalmente denominado “efecto invernadero”, y deriva en el incremento de la temperatura media superficial del planeta, hecho conocido como “calentamiento global”. Además se alteran otras variables, como el viento y la precipitación originando lo que conocemos hoy como el fenómeno de “cambio climático”.
 
Ante la evidencia de este proceso, existen dos tipos de acciones para solucionar o enfrentar la problemática. La “mitigación” que ataca directamente a las causas del proceso mediante la reducción de los gases en la atmósfera, y la “adaptación” que plantea minimizar ó evitar los impactos negativos del cambio en el clima mediante el desarrollo de capacidades preventivas y de respuesta. 
 
De acuerdo a las definiciones del IPCC la mitigación consiste en “una intervención antropogénica para reducir la emisión de gases con efecto invernadero, o bien aumentar sus sumideros”; mientras que la adaptación es “el ajuste de los sistemas humanos o naturales en respuesta a estímulos climáticos presentes o futuros, o sus efectos, con el propósito de reducir los daños o aprovechar las oportunidades beneficiosas”.


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